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Revista Éxito- arteBA 2005

(Extracto) por Claudio Iglesias

“¿Dónde estaba lo nuevo en arteBA, lo nuevo hacia lo cual se consagraron 400m2 de ‘Barrio joven’?” Salvo por la obra de Dolores Esteve, nuestro joven cronista se aburre de este espacio, tanto (dice) como las señoras ricas, y prefiere hacer vibrar la instalación de Leopoldo Estol o pensar sobre la de Laura Glusman (ganadores del premio ArteBA-Petrobras), en su recorrido por la última edición de la Gran Feria del Arte Argentino.

Dolores Esteve. No había mucho para ver de ella en el stand de MOTP, pero sí lo suficiente como para llamar la atención. Tres fotos de una misma modelo (no importa quién sea, ¿no?) con distinto atuendo y siempre con el ojo engasado, aunque posando y seduciendo con el otro ojo. En otras fotos, de su proyecto Folletos (sobre el folleto turístico y su perspectiva sobre la ciudad) premiado en la Bienal de Arte Emergente en Córdoba (2003) puede verse el mismo énfasis por mostrar el cuerpo femenino mutilado por el encuadre. Así retoma una tradición que supo dar frutos no despreciables a lo largo del siglo 20 (pienso en Carolee Schneemann, Gina Pane o Helena Almeida, partiendo de los trabajos inaugurales de Man Ray) que a través de procedimientos y disciplinas muy diversos que van de la fotografía hacia la performance y el action-art ponen sistemáticamente en cuestión la naturaleza del cuerpo femenino como objeto de la mirada y su lugar en una teoría referencial de la imagen. El trabajo de Esteve no apunta a ostentar recursos ni maestros sino a pervertir el horizonte de expectativas del espectador ordinario, recuperando un género discursivo de la cultura, en este caso la foto de moda, pero sin estridencia gratuita (así evita cuidadosamente los grafismos, las herramientas del diseño y el colorinche, dándole la palabra a la luz y a los contornos definidos por el contraste de tonos muy directos, y poniendo la indumentaria en el lugar configurativo que le corresponde). Eso le da a su discurso una claridad y contención admirables, racinianas, que se manifiestan en la solidez de un proyecto estético de años y da un muy buen ejemplo a todo aquel que tenga inquietudes en lo referente a lograr un lenguaje propio a partir de lo mínimo posible. Abstracción relativa al género, tal parece ser una noción estética que supo ganar lugar internacionalmente (pienso en las videoinstalaciones de Isaac Julien).

Revista Éxito ArteBA 2006

Extracto de “CUMPLEAÑOS” por Claudio Iglesias

….Otro proyecto muy sólido es el de Corazón Cordobés, de Daniela Lamanuzzi y Daniela Dagatti, dúo de elegantes artistas cordobesas que dieron pie a una serie de “proyectos de inserción”, como ellas los llaman, de un rigor conceptual notable. Al acercarse al stand, se ve un montón de backlights blancos, purísimos. Al acercarse más, se reconocen las fotografías de, entre otros, Dolores Esteve y Hugo Aveta. La primera es conocida de los lectores: ya me referí a su finísimo trabajo “Como me veo”, presentado en el stand de MOTP en la anterior edición de la feria. Este año Esteve se vino con un nuevo proyecto, “Carteles”, consistente en collages de fotos de revistas que ella llama “imágenes podridas” y que efectivamente fueron sometidas a un colorido deterioro bacteriomicótico…
Los permisos de Dolores por Lic. Araceli García / 2003

Quizás se trata de disolver mas que acortar distancias, lo que está haciendo Esteve con el arte y la vida, asumiendo para eso y por formación el medio de la fotografía. O de un borramiento de bordes en la puesta en circulación de imágenes inesperadas en espacios no previstos, como sería intercalar su obra mimetizada con folleteria, hacer su propia revista, o montar una muestra donde revisar colecciones privadas en mesas de luz. Su pregunta parte de la esteticidad omnipresente insuflada por todos los medios, y no se queda con eso sino apuesta a que cada uno lo sepa y disfrute la propia.
Dolores hace que saca fotos, pero en verdad inventa dispositivos que invitan a contemplar. Son casi narrativos, como el friso Rayitas que es a la vez obra y registro de un juego o performance publicitaria en donde tres chicas – o una sola, clonada modelan el vestuario hecho por ellas mismas. O la recreada serie Fin de Semana que empezó con una colección de pared donde pasear la mirada por espacios y personajes sedantes como una siesta, por esos momentos privilegiados en que nos detenemos a ver un perro en la vereda, las copas de los árboles, los techos hasta el cielo. Cuando hace interiores son detalles descubiertos por el suelo, pliegues de cortinas, rincones, el encuentro de dos almohadones, el dintel de una puerta o la esquina que hace una pared con el cielorraso. Los pies de la artista asoman, es ella quien ofrece a la contemplación unas imágenes que son estados de ánimo, climas laxos, permisos para mirar en extenso.
Quizás de generar permisos se trata . En una obra reciente tematizó las salas de espera, esos no-lugares de hacer nada, justamente. Son tomas que más que registrar, generan dimensiones.
¡Y ya me parece que los convirtió en lugares!

Muestra #17 · Mopt Arte Contemporáneo · Dolores Esteve Fotografias
8 de agosto- 16 de septiembre 2003, Mar del Plata

Viaje a ningún lugar por Aníbal Buede

Las fotos de Dolores siempre me han dejado flotando un par de ideas, y ese flotar es infinito porque uno nunca puede aferrarse a algo concreto ni definido. Invariablemente, las pistas que me da dentro del cuadro me llevan a lo que pasa fuera de él. Me remite al mundo que se desarrolla extramuros de ese campo visual.
En esa operación, ella nos abre el universo rondando una rara sensación: la de quitarle tiempo y espacio a sus obras para que de ahora en más sean nuestras. Nos incluye, nos invita a cruzar nuestras experiencias con la suya. Para esto, se vale de distintas estrategias. Si observamos detenidamente sus fotos, podemos ver que allí nunca pasa nada; por ejemplo, los habitantes de esas imágenes van hacia ningún lugar.
Esto instala en nosotros la sensación de un continuo viaje y un nunca llegar. Y hoy, en las obras de esta muestra que estamos viendo en el altillo, ha incorporado físicamente esa idea del afuera.
¿No es esto una instalación? No, son cuatro: lo frágil y transitorio, postales de viaje, el tiempo transcurriendo, una parodia sobre otra.
Y en estas cuatro instalaciones lo que finalmente hace es idearse un nuevo afuera, construido sobre el anterior…
Eterno viaje hacia ningún lugar.

Dolores Esteve Fotografías-Instalaciones · Fotogalería Espacio Blanco · Casona Municipal
Octubre de 2004, Córdoba

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